Desde Veléz
hasta aquí es la primera vez que Charly toca en la Argentina y
yo no estoy entre el público, sino a más de mil kilometros de
distancia viéndolo por televisión desde casa.
Lo primero que
me surge es el cambio fundamental en el punto de vista. La
comunión entre músico y público que estimula las sensaciones ,
el cantar y desafinar todos juntos a coro, la potencia del
sonido que mueve nuestros cuerpos no están. En cambio, uno como
televidente parece sentirse como viendo un video grabado en
estudios. Se me ocurre comparar la diferencia entre gritar un
gol mezclado entre la popular a ver un partido por cable solo
desde casa. Supongo que por eso percibo con mayor contraste los
"defectos".
Allá cuando
comenzó su recuperación y grababa Desarma y sangra para Cantora,
la Negra decía.. "No saben lo bien que está. Palito lo sanó a
Charly, hasta tiene otra vocecita. Ya no tiene esa voz finita,
llena de alcohol y de drogas que tenía. Charly García es otro.
Charly ha cambiado mucho".
Hoy escucho la
voz áspera y más débil, la letra entrecortada, como no la
notaría en un show en vivo. Quizás la bronquitis de días
previos, quizás la inmovilidad que provoca la férula en la
pierna derecha, quizás la sucesión de shows. Razones que
justifiquen podemos poner a gusto la que uno prefiera, pero la
sensación es de decepción. Este no es el Charly que vi en el
Estadio Orfeo (donde muchos coincidimos que fue su mejor show)
ni el que vi más calmo al piano en el Estadio Ruca Che hace
quince días.
Yo tenía una
expectativa interior, quería que esta noche a través de la
televisión abierta, todos pudiesen ver al Charly de hoy, en el
que yo creo. Quería que lo vean bien, vital y provocador, pero
también como el gran artista y profesional que es, capaz de
hacer un show impecable de más de dos horas. Era una oportunidad
que completaba su regreso.
La televisión
ha sido mezquina en la transmisión, luego de siete horas
interrumpidas de desfiles y música, al comenzar el show de
Charly se acordaron de pasar publicidades, de superponer
entrevistas en camarines, de pasar noticias y finalmente cortar
para una película.
Se pudieron ver
solo cuatro temas completos, reiterar la imagen de la férula
tantas veces que no vimos una sola toma de Kiuje, del Zorrito o
de Tonio. Se alcanzó a escuchar el comienzo con Demoliendo
hoteles, Promesas en el bidet, Rap del exilio de fondo de las
entrevistas, Cerca de la revolución, Filosofía barata, Fanky,
pausa y regreso con El amor espera, nueva pausa y más
entrevistas, Rezo por vos dedicado a Gustavo Cerati y luego el
fin.
Otro momento
esperado e ilusionado, era ver a Charly lucir el mismo poncho
que en Vélez en homenaje a la Negra, su madre adoptiva. Pero no
sabemos si esto sucedió, más allá de nuestro deseo. Tampoco
pudimos escuchar su versión del Himno Nacional Argentino. Ni más
de 15-20 temas que seguramente completaron el mismo listado de
los shows anteriores.
La presencia de
Charly en este acto oficial estuvo precedida de muchos
comentarios, que si y que no, desde su ausencia en la Fiesta del
Bicentenario de mayo. Charly García se mantuvo en silencio, a
prudente distancia de las polémicas. Cada uno hará su propia
lectura a gusto de sus preferencias políticas y la particular
transmisión televisiva de esta noche agregará nuevos
condimentos.
La relación
entre los artistas y la política ha dado muchas experiencias
fallidas, Charly ha protagonizado algunas de ellas muy
contradictorias, pero en estos tiempos Charly parece concentrado
en su gira y su música. Quizás porque es buena lección entender
que los artistas hablan mucho más claro a través de las
canciones que cuando se ponen el traje de algún político.
Supongo que
quienes lo disfrutaron en vivo deben estar ahora tan extasiados
como yo al regresar del cierre del Cosquin Rock bajo la lluvia,
o la madrugada posterior al Estadio de Unión en Santa Fe. Pero
quienes lo vimos por televisión queremos revancha.